martes, 3 de marzo de 2009

Teoría de la Totalidad


Todos hemos oído hablar del bien y del mal; del mucho y del poco; del si y del no.... El hombre desde sus inicios ha clasificado su existencia en dos únicos conceptos: el todo y el nada.
Las religiones nos prometen el paraíso a cambio de un contrato vigente durante nuestro paso terrenal, por el que debemos cumplir las leyes impuestas en sus mandamientos. De quebrantarlas, la paz, el sosiego, la celestialidad del descanso eterno se tornará en bajada a los infiernos para pulgar nuestra desobediencia por los siglos de los siglos.
Esa clasificación a perpetuidad de nuestro espíritu pudiera ser la base sobre la que se sostenga el concepto del todo y del nada.

Por otra parte, me pregunto: si el hombre dejara de atormentarse por la muerte, y por tanto, no buscara en las religiones la existencia infinita, ¿habría clasificado su vida en el todo y en el nada?. ¿Hubiera sido posible que buscase otro tipo de medidas más cuantitativas que nos permitieran graduar más fácil los hechos, y por tanto de manera más exacta?

Estoy seguro que todas las personas que se relacionan con el mundo empírico, en el que todo tiene una explicación y sigue una lógica o los filósofos que escudriñen por los recovecos de los saberes buscando verdad sobre la racionalidad del sentido de obrar humano; etc., compartirán conmigo la nueva teoría de “La Totalidad”.

A partir de ahora, “el todo y el nada” quedará englobado en un único “todo”. Lo que establecerá las diferencias será la medida del nivel. Todos los que antes eran malos, ahora serán menos buenos. A partir de ahora, deberemos aumentar la dosis de respeto por el prójimo, pues todos seremos médicos o escritores o leñadores o …, todos ricos, todos inteligentes, todos de todo. Eso sí, cada uno en su nivel.

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