
No debe haber nada más gratificante para un escritor que poder intercambiar impresiones con sus lectores. Por eso, ayer, disfrute de lo lindo con una amiga y lectora de “La Maldición …” que me transmitía emocionada la opinión que la obra le había generado. Para mí, resultó toda una sorpresa saber que la cronología de los escenarios, que ella había visualizado en la lectura, se alejaban en tiempo y forma de los que yo había intentado describir. En cierto modo, creo que la historia se había visto alterada parcialmente, pero, por lo comentado, sin desviarse del mensaje definitivo. Estoy convencido que esta disparidad de opiniones que pueden surgir en los lectores, lejos de ser perjudicial para el entendimiento de la novela, la enriquecen. Ya dijo algún escritor, de esos que adorna sus muebles con importantes premios, que un libro siempre se escribe entre dos: el escritor y el lector. Porque cada lector siempre personalizará la interpretación de los textos.
También se ha dicho siempre que el autor suele reflejarse en alguna parte de la obra. Supongo que por eso, muchos de vosotros me habéis intentado localizar en algún personaje. Pero no, todos los personajes están inspirados en personas reales a las que pude ver en algún momento del viaje, y a los que no conozco en absoluto. Aún así, si no en personajes, sí permanezco presente en todo momento en la obra, pero seréis ustedes los que me tendréis que buscar.
Por último, querida “dormida”, claro que es un placer perderse en un mundo desconocido, peligroso y atemporal sin levantarte del sillón de tu casa. Pero ten mucho cuidado, porque todo aquel que lea La Maldición del Cuervo ya nunca más estará a salvo. Los poderes del La Maldición del Cuervo podrían transgredir los límites de seguridad, que se presupone de lo escrito, para materializarse en la amenaza que por siempre sobrevolará a los vecinos de Malahide.
También se ha dicho siempre que el autor suele reflejarse en alguna parte de la obra. Supongo que por eso, muchos de vosotros me habéis intentado localizar en algún personaje. Pero no, todos los personajes están inspirados en personas reales a las que pude ver en algún momento del viaje, y a los que no conozco en absoluto. Aún así, si no en personajes, sí permanezco presente en todo momento en la obra, pero seréis ustedes los que me tendréis que buscar.
Por último, querida “dormida”, claro que es un placer perderse en un mundo desconocido, peligroso y atemporal sin levantarte del sillón de tu casa. Pero ten mucho cuidado, porque todo aquel que lea La Maldición del Cuervo ya nunca más estará a salvo. Los poderes del La Maldición del Cuervo podrían transgredir los límites de seguridad, que se presupone de lo escrito, para materializarse en la amenaza que por siempre sobrevolará a los vecinos de Malahide.





