martes, 30 de noviembre de 2010

Fuerzas ocultas


Nadie tiene un salvoconducto que le garantice protección absoluta. Todos nos vemos influenciados por las corrientes de energías que navegan invisibles por los distintos lugares por los que nos movemos. Por ello, se hace imprescindible saber canalizar hacia nosotros sólo aquellas que nos puedan aportar bien, y esquivar las que con su negatividad sólo nos sumen en el mal. Y, en esa locura, que pensarán aquellos que profesan la doctrina del escepticismo de lo no material, me hallo. De momento, la conclusión a la que he llegado es que cada vez que se desprende mala energía, en igual cantidad se desprende buena. Sin embargo, mucho me temo que no es fácil empresa trabajar en la mina a la búsqueda del filón del positivismo.
Mi torpeza para aventar el trigo y desligarle la paja, me ha hecho recurrir a técnicas más sencillas como buscar grandes generadores de energías positivas y absorber de ellos toda cuanto pueda, hasta colmar las necesidades. Da igual el momento y lugar en el que te encuentres, porque siempre habrá un paisaje, una persona o algo que te pueda cargar de energía positiva.

…hice un alto en el camino para descansar. Me apoyé en la barandilla y me dejé impregnar por la fuerte energía que se desprendía de aquel lugar. Las frías y embarradas aguas del Támesis parecían querer ocultar las siniestras fechorías del siniestro Londres de Jack, que reposaban en el fondo de su lecho. La corriente, retenida por el empuje de la pleamar del Mar del Norte, parecía reverenciar al colosal Parlamento a su paso bajo el puente de Westminster. Las campanadas del Big Ben le marcaban el ritmo pausado y majestuoso…
Aún cunado miro la fotografía recibo esa buena influencia que me ayuda a contrarrestar las bazofias del día a día.

Esta reflexión es la única contestación que puedo ofrecer a tu correo, amigo M. No sé si con ella te he podido ayudar, o, por el contrario, confundirte más. Sólo puedo garantizarte que seguiré aquí esperando para compartir contigo los malos momentos por los que, injustamente, estás pasando. Un abrazo.

3 comentarios:

  1. RAFA, SEGÚN LOS ENTENDIDOS, NO EXISTE ENERGÍA NEGATIVA, SINO AUSENCIA DE LA MISMA.
    POR ESO HAY PERSONAS QUE ABSORVEN LA ENERGÍA DE OTRAS Y LAS HACEN CAER EN ESTADOS DISTÍMICOS, LO QUE A LO LARGO DE LOS SIGLOS HA DADO PIE A MULTITUD DE CONJETURAS.
    ANTE LAS PERSONAS NEGATIVAS O "VAMPIROS" LO MEJOR QUE SE PUEDE HACER ES ALEJARLAS DE TU VIDA, EN BENEFICIO DE TU HIGIENE MENTAL Y FÍSICA.
    LEETE EL LIBRO O VE EL DVD "EL SECRETO".
    YO TAMBIÉN PENSABA QUE ERA UNA PATRAÑA MÁS DE AUTOAYUDA, PERO AHÍ VAS A ENCONTRAR MUCHAS RESPUESTAS A TUS PREGUNTAS O A LAS DE TU AMIGO M.
    UN ABRAZO

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  2. Gracias, Carlos. Seguiré tu consejo y leeré el libro de “El Secreto”. Respecto a esa teoría de que la energía negativa pudiera significar la falta de energía positiva, resulta un planteamiento muy interesante. Seguiremos profundizando en el tema.

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  3. Es muy curioso el tema de la energía espiritual, por denominarla de alguna forma, que no se me malinterprete, por el rechazo bipolar que plantea entre el polo científico, por una parte, y el religioso o espiritual, por otra. Y me explico. Yo soy una persona que llevo a gala el razonamiento científico o empírico que procuro transmitirle al orden de mi vida. Y es verdad. Pero por otra parte, ahí está la trampa del determinismo científico: Pensar sólo en la clave científica que a mí me interesa. Quiero decir que la ciencia aún permanece demasiado anclada a la física de Newton en sus grandes planteamientos, esto es, a la física de lo material. Hace ya un siglo que el famoso Einstein planteó la Teoría de la relatividad, según la cual la energía es materia y viceversa, simplificada en líneas generales por su famosa ecuación: Enegía es igual a la masa por la velocidad de la luz al cuadrado. Como consecuencia, este nuevo planteamiento físico complementario dio a la luz una nueva Ciencia, ya tan poco material que, por puro pánico a lo desconocido e incierto, aún hoy en día la mayoría de las disciplinas científicas -Biología, Medicina,etc.- siguen siendo extremadamente refractarias a este novedoso paradigma. Más tarde se desarrollaría la Física cuántica -su nombre sólo ya es acojonante, ¿verdad?-, como disciplina que destaparía aún más claramente esa dualidad de la materia y la energía. Cuánto nos cuesta creernos esto, y yo soy el primero. Y además entiendo que sea profano en estos temas espirituales porque, quizás movido por mi mente analítica, no haya indagado lo suficiente en la materia. Pero, precisamente, por analítico, sí debería de haber asumido ya los principios cuánticos de la energía y la materia. Aunque estamos disculpados porque sólo el nombre de física cuántica nos produce pánico. Y en esta tesitura nos encontramos los polos opuestos, a saber: las mentes analíticas, que se nos atragantan los principios de la Física cuántica y despreciamos su implicación energética o espiritual en la materia; y las mentes espirituales, que desconocen que la Ciencia, cada vez menos prejuiciosa, les reconoce que la materia y la energía son una misma cosa, y que, por tanto, se complementan e interaccionan. La energía y la materia son indisolubles. Nuestros pensamientos, nuestras palabras o nuestros conjuros nos condicionan en algún sentido, porque son energías electromagnéticas que inciden sobre nuestro cuerpo o materia.
    ¡Un saludo!

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