jueves, 27 de enero de 2011

Bienvenida la tecnología


Ayer andábamos celebrando la presentación del bello poemario de Eugenia, “Todo ser es una gota de rocío”, cuando, Manolo, un amigo de Mesas del Guadalora, me recriminó mi espaciada cadencia de escritura en el blog. Ciertamente supuso para mí una muy grata sorpresa enterarme de que mi humildes letras llegaban más allá de los que habitualmente me veo obligado a amenazarles para que me lean. Últimamente, pienso que el alocado ritmo de vida que llevamos interrumpe la comunicación entre personas. La falta de entendimiento entre individuos provoca malas relaciones y, por consecuencia, mala convivencia. De repente, cuando todo parecía encaminarse hacia el k-os de la incomunicación, las nuevas tecnologías han hecho resurgir hasta su máximo apogeo la interrelación lingüística entre individuos, cualesquiera que sea su condición.
En estos últimos meses han sido varios Reflexivos a Media Noche los que me han parado para hablarme del blog. Algún desconocido en Palma del Río, un viejo amigo en La Carlota o un también aficionado a la escritura de Almodóvar me han provocado un considerablemente aumento del sentido de la responsabilidad. Siempre pensé que mis letras se perdían por el ciberespacio infinito y, ahora, sé que son leídas.
Querido amigo Manolo, me decías que tú no escribías comentarios porque no te atrevías, ¿verdad? Pues yo te digo que te animes sin pudor ni vergüenza, porque estoy seguro que mucho nos tienes por enseñar, y mucha será la satisfacción que te provocará. Un saludo comunicativo impregnado de amistad.

lunes, 24 de enero de 2011

Presentación de la novela gótica “La Maldición del Cuervo”


El próximo 19 de febrero, sábado a las 20’00 h., se presentará en el Teatro-Cine Municipal “Los Ángeles”, de Hornachuelos, “La Maldición…” Inicialmente tomarán la palabra las Autoridades y Editorial Séneca. Para finalizar la charlatanería os tartamudearé una breve introducción a la historia para dar paso a un vídeo(de muy sufrida elaboración) cuya pretensión es la de ubicaros en Malahide (Irlanda), a finales del S. XIX. El colofón a la presentación del libro nos lo ofrecerá Merchi Fernández, la profesora del taller de teatro, con una pequeña representación de una escena de la novela. Siempre con la inestimable participación de Demetrio Magañas.
Para mí, ese día, será muy importante porque será la culminación de un ambicioso proyecto con el que me encabezoné hace ya muchas noches. Por ello, al que le apetezca, lo espero para compartir con él un ratito de ilusión.
Si alguien desea comprar el libro, puede hacerlo en cualquiera de las presentaciones o a través de internet en :
http://www.editorialseneca.es/

Por supuesto, en el precio (10€), van incluido los gastos de envío.

lunes, 10 de enero de 2011

Perdimos el romanticismo


El sábado me calcé las botas de libertad, llené mi mochila de ilusión y me dispuse a seguir haciendo camino. Necesitaba recorrer los senderos que traerían a mi memoria los lejanos y casi olvidados inicios. Andar por tierras eremíticas que me ayudasen a la reflexión. Fundirme en la naturaleza para sustraer de ella el mineral de vida.
Y escogí subir por la margen derecha del Bembézar. Dirección a la Fuente de Los Tres Caños. Camino del Seminario. Rebordeando el río que paradójicamente se encuentra inusualmente debilitado, pese a las abundantes lluvias caídas. Rivera de profundos recodos, que en ocasiones dificultaron penosos rescates, que ahora se exhiben impúdicamente yermos de existencia. A lo lejos el agua, de excelsa turbidez, que ciega la paciencia del resignado pescador. En la orilla el viejo torreón del molino que de repente ha perdido su única justificación, allí desubicado en el desierto.
Y mientras sigo caminando, el árbol, que tantos años atrás se ahogó, resurge momificado, con fortalecido aspecto, pero muerto. Los insignificantes regueros, ahora fuertes corrientes que brincan de roca en roca indisciplinadas al minúsculo cauce. En el gris cielo los buitres juguetean con el viento alardeando de la magnificencia de sus vuelos. Bajo ellos, el destartalado Seminario que se empeña en recuperar, lentamente, el esplendor romántico que cautivó al Duque de Rivas.
Después de refrescarme en la Fuente y permanecer más de media hora absorto divisando otro nuevo mundo desde aquel balcón al Bembézar, inicié el camino de regreso. Y fue entonces cuando comprendí que la naturaleza siempre subsistirá porque nunca se ha dejado, ni se dejará, arrebatar sus propios biorritmos. En cambio, nosotros, hemos caído en los sistemas estereotipados que nos ahogan en las absurdas carestías de lo innecesario. Debemos recuperar ese romanticismo que nos haga romper con las reglas preestablecidas para volver a sentir y concebir la necesidad de fundirnos en una perfecta armonía con la naturaleza. Insurrección a la Forza del Destino.

sábado, 25 de diciembre de 2010

24 de diciembre. ¿Nochebuena..?


El badajo volvía a golpear la campana del reloj del Ayuntamiento ocho veces consecutivas. Esta segunda vez incluso pareciera que lo hiciera con más fuerza, como si quisiera insistir en su mensaje horario. Ya, casi con la calle desierta, salía Solitario de la tasca. Como de costumbre, o como de necesidad, el alcohol que corría por sus venas lo hacía tambalearse. No era un andar torpe y zigzagueante, todo lo contrario. Los vaivenes, aunque escandalosos, eran hábilmente controlados por Solitario. Tal era la frecuencia con la que exhibía su adicción al alcohol que lo inusual era verle sobrio. Seguramente se dirigía al amparo de su casa vacía de familia, vacía de ilusiones futuras, a rebosar de un presente de soledad. Lo miré fijamente mientras Solitario, absorto a la festividad que se celebraba, se rebuscaba en los bolsillos la llave de la puerta. La introdujo en la cerradura sin muchos intentos y entró a su particular hogar. Después…
Mientras yo seguía camino de mi casa, antiguo lugar de residencia, un cierto pesar me corroía la conciencia. Sabía que esta noche Solitario no comería caliente, ni las golosinas rebozarían en su mesa, ni nadie lo abrazaría… Para Solitario esta Nochebuena era una más de las que se sucedían todos y cada uno de los días del año. Seguramente, lo único que habría sido esta noche diferente para él sería la hora de regreso por haber sido invitado a salir del bar con antelación a lo habitual. Y, mañana, cuando se levante, no festejará la Navidad, porque él volverá a amanecer en el día de Nochebuena. Y así al día siguiente, y al siguiente, y …

Esta noche he comprendido que no todos nos guiamos por el mismo calendario. Que no todos pasarán una noche al calor de la lumbre empachados de turrones y amor. Que lo que algunos llaman Espíritu de la Navidad se sucede a lo largo de todo el año. Que Solitario, mucho me temo, no está sólo.

Amigos, buenas noches. ¡Ah!, por favor, dejemos la hipocresía de estas fiestas y abramos los ojos a la verdadera felicidad: “Solidaridad con los Solitarios, con los Hambrientos, con los Sintecho…”

viernes, 17 de diciembre de 2010

Cuentos de Navidad...


... el día había sido agotador. Bajo los helados cielos grises, que no cesaron de descargar torrenciales lloviznas emocionales, cualquiera se agotaría. Hube de ingerir algo de alimento antes de desparramarme sobre el sillón cuan guerrero que reposa tras la batalla finalizada. Y, sin darme cuenta, fui desconectando las emociones, los sentidos y hasta el trepidante latir de mi corazón estresado. Al final me rendí al sueño y me quedé dormido. Poco después me desperté, pero en la realidad de una ensoñación. Sin embargo, aún estando sumido en una ilusión, era plenamente consciente de que estaba soñando. Me hallaba sentado en mi viejo sillón. Tranquilo, muy tranquilo. Sólo, completamente sólo. Aún sin poderme ver, me sentía viejo, desgastado, cerca del fin. Presentía que tras la noche llegaría la alborada que ya nunca finalizaría. Después, no más ciclos, no más procesos, no más finales… Y entonces rebobiné mi memoria para volver a sentir aquellos años jóvenes saltando y jugando feliz, henchido del amor de mi progenie. Paladeé el sabor dulce de los triunfos de mi adolescencia, reverdeció en mí el ardor de los incipientes escarceos amorosos de juventud. Imágenes y momentos de familiares y amigos afloraban desde los recovecos de un corazón desangelado por la frialdad del crudo invierno de los muchos años vividos… y aquellas visiones se fueron diluyendo hasta que abrí los ojos para precipitarme sobre una realidad oscura y silenciosa. Ahora estaba totalmente despierto pero manteniendo el mismo estado de unos momentos antes. Miré el reloj y tres horas había durado aquel viaje de irrealidad tangible, de sueños presentes, de concierto en el aturdimiento. Me senté y recapacité sobre lo sucedido. Y me di cuenta que un espíritu me había venido a visitar para recordarme que debía vivir con la conciencia del verdadero aprovechamiento de la mortalidad. Que las otras opciones tan sólo hacen impregnarnos de ese hollín que nos ciega el camino hacia lo correcto. Ahora, que amanece para crepuscular, doy gracias a ese espíritu extravertido que todos llevamos dentro.
Felices Fiestas.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Operación Galgo. ¡¿Culpables...?!


En estos últimos años la justicia se ha unido a los controles antidopajes, por fin, para descubrir la estafa en el deporte. En la prensa más rigurosa, sobre todo en la sensacionalista, se pueden leer titulares que tachan de fulleros, tramposos…, entre otros calificativos, a los pillados en la trampa. Después, estos ídolos del pueblo son derribados y condenados a la humillación pública y al ostracismo perpetuo. Y en este instante es dónde me hago varias preguntas: ¿son ellos los verdaderos culpables de tales delitos?. ¿Pudiera ser que estos delincuentes se hayan convertido en las verdaderas víctimas y sufridores del último eslabón de una degradada y decadente cadena del sistema?
Competimos en el colegio para obtener las mejores notas que nos den acceso a la carrera que deseamos…competimos en la carretera para llegar antes… y competimos y competimos. El propio sistema nos obliga a competir continuamente en cada oposición a la que debemos concurrir para obtener un puesto de trabajo. Después de todo sólo los primeros reciben el premio. Los últimos no tendrán nada, ni premios ni aplausos ni honores.
Si nos centramos en el mundo del deporte, en la mayoría de los casos, sólo la victoria consagra a un monitor o entrenador en su puesto de trabajo. Sólo la victoria parece justificar el gasto que los padres dedican a la práctica deportiva de sus hijos. E incluso las instituciones destinan suculentos presupuestos a los planes dedicados al deporte de élite, pero a penas los hay, y los que hay son ridículos, a proyectos cuyos objetivos se fijan en utilizar el deporte como medio educador en zonas marginales o desfavorecidas.
Dicho lo cual, vuelvo a hacerme otras nuevas preguntas: ¿la necesidad de comer justifica el robo de alimento del hambriento? ¿No tenemos todos el derecho y la obligación de buscar lo mejor para nosotros mismos? De una manera u otra todos queremos triunfar en la vida, y para ello sólo nos sirve la victoria.

Supongo que en estos días estamos sufriendo decepciones que nos harán más incrédulos en próximos triunfos. Pero debemos sobreponernos a ello porque la lucha contra el doping es necesaria. Sólo así la actividad física y deportiva seguirá creciendo sin desviarse de los verdaderos valores que la deben abanderar. El camino es largo y sólo acaba de dar sus primeros pasos.

jueves, 9 de diciembre de 2010

El furor de la naturaleza


Durante todo el miércoles estuvo lloviendo sobre mojado. Fuertes ráfagas de viento ayudaban imprudentemente al agua de lluvia a fisgonear por los lugares más íntimos de los hogares. A la caída de la tarde, la falta de luz solar y artificial favorecía todo un espectáculo de luz y sonido de una tormenta de las de a tener en cuenta. En el pensamiento, la preocupación por nuestros vecinos palmeños, ecijanos y loreños que veían subir el nivel de las aguas que ya cubrían parte de sus calles y casas. En el sentimiento, la tranquilidad de una más que improbable posibilidad de sufrir inundaciones en un pueblo colgado de los cerros. De repente la lluvia se hizo torrencial y más de treinta litros de agua cayeron sobre Hornachuelos, como tirados desde inmensos cubos de agua, durante no más de seis minutos. Las mismas calles empinadas que drenaban rápidamente el agua caída, se convirtieron en peligrosos torrentes que a su paso arrasaron parte del mobiliario urbano y algunos edificios que no pudieron contener tal volumen de agua. Y mientras los vecinos se afanaban en recuperar la tranquilidad, el embalse del Bembézar vomitaba caudal suficiente como para provocar el desbordamiento del Bembézar y Guadalora, e inundar toda la zona de sus desembocaduras sobre un Guadalquivir henchido de nostálgica grandeza.
La naturaleza nos ha vuelto a recordar que, el ser humano, con toda su inteligencia y capacidad para controlar cuanto nos rodea, sigue siendo un pelele cuando se enfrenta al furor de la naturaleza.